Donde queden retazos de sueños rotos por mentiras,
Donde duerma la ilusión una vez perdida…
Donde aniden los pájaros de alas rotas y se queden los
gallos sin aquello por lo que cantar.
Allí, que en botes
descansan las manos dormidas que se quedaron sin pianos que acariciar, ahí
mismo, enredadas en la telas de araña se enmarañan enfurecidas cada oportunidad
que perdiste, cada gota de esfuerzo que no quisiste derramar. En un cajón de tierra
empapada por las lágrimas que viertes sin motivo, descansa la melancolía de
aquello que creíste poder alcanzar algún día ¿Cómo… cómo sin esfuerzo, alma mía?
¡¿Con velas de barco tejidas con hojas quieres propulsar tu vida!? No se te
ocurra olvidar que verdes son y fuertes parecen… pero en septiembre amarillearan,
y en diciembre, te darás por vencida.